Ves? como es de simple decirte que no.
Me tenías en la simplicidad de la aceptación; apreté mis caderas, te acaricie los hombros, te permití seguir las curvas de mi cuerpo.
Te tenía en frente, sintiendo mi olor y exagerando la respiración. Apasiblemente tú.
Quieres un secreto?
Sí, tenías ganas de ti. Pero me guardo las ansias, para otro momento, tal vez, así te quede claro que soy yo la que te puede tener cuando quiera.
Puede que pasen otros meses más, y cuando me escuches al teléfono, te diré claramente que pretendo verte.
No juego contigo. Al contrario darling... sencillamente, sigo tu juego. Y tus besos me parecieron tan insípidos, tan llenos de nada, vagos y fríos por qué sabemos que si las cosas fueran con cierto cariño me tendrías con el corazón indemne.
Tal vez te vuelva a ver. Si quiero.
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