viernes, 29 de febrero de 2008

A las 2 AM

Salí una noche.
Me encontré a alguien, y lo invite a sentarse junto a mi y mis amigos.
Se hizo tarde y los demás comenzaron a irse.
No me percate cuando ya nos estábamos besando.
Y besaba de la cabezota.
En ese momento, nada más importó, si alguien nos miraba, si a alguien le molestó. Nada.
Yo estaba feliz y era lo importante.
Me acarició el cuello
y me pidió que le enseñara la nuca.
No entendí a razón de qué, venia la petición, pero lo hice.
Me acaricio el cuello y me vio la espalda.
Eso quería. Verme la espalda.
Nos seguimos besando y al día siguiente desperté con él.

No hay comentarios: