Siempre atento, con los ojos bien abierto, campo visual despejado y oidos escuchando dos conversaciones a la vez.
Sensibilidad en la epidermis.
Contando cada paso que das.
Respirando siempre profundo, colapsando los pulmones de oxigeno.
Siempre atento, siempre atento.
Ojos para observar y corazón sin corazón.
No te enojes, no sufras, no tengas pena.
Así han sido las cosas, sólo que uno se siempre se detiene a verlas como realmente son.
Te destorsiona los sentimientos.
Y te parte el corazón.
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