Mi psicologo me regaló una libreta... dice que será para anotar todas las emociones y pensamientos que me azotan el cuerpo serrano; como me gusta pocazo escribir, han pasado ya un par de dias, y no le di tiempo siquiera para esperar. Me invadió la angustia y sentí la necesidad de tomar un lápiz y apretarlo con fuerza contra el papel.
Tal vez, cuando la comprensión de mis actos no dependan de las huellas que dejo a mi paso, se lo regale. Así tendrá un recuerdo de la niña que habla con las manos.
La mujer memoria, como suelo hablar de mi misma; se detendrá en un día no muy lejano, querrá dejar de tener recuerdos, por que es lo que me triza el alma.
Estoy triste y él, dice que en parte es por mi escasa sociabilidad; pero qué hacer... si no me gusta el gentío y a la vez, me siento sola?
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