miércoles, 24 de octubre de 2007

Las grandes Jugadas

El último día que tuve sesión con mi terapeuta, me sentí acongojada. Así es... seguí la común rutina de los días Lunes y al fin descanse, hasta dormí a media tarde. Pasada las 8 de la noche, sentí la leve necesidad de llorar, pero no llorar sola; si no que acompañada, algo extraño en mi por cierto. Y pensé específicamente en alguien.

En un amigo, un amigo con el cual hemos tenido encuentros amorosos, por decirlo con ternura. Nos tenemos cariños, conversamos de la vida, nos besamos y nos sacamos chispas como quien dice. Luego pensé... "no, no me atrevo", "como llegar sin nada y con todo a la vez".
Y me llama mi mamá, pidiendo que la acompañe a las compras. Y mi mente volvió a lo truculento. "Es una buena instancia para comprar cervezas. Será una señal?"

Como ahora mismo me leo El Alquimista, QUISE pensar que era una señal. Fui, compre, y volví a casa a llamarlo, a ver si estaría desocupado. Y sí, lo estaba. Hice una gran jugada!

Fui a su casa con la intención de abrazarlo y llorar desconsoladamente por que me dolían las amigdalas de la angustia. Pensé que moría. "Y para amenizar mi pena", dije..."traje cervezas".
Doble gran jugada por que sé que no se lo esperaba.
Conversamos, me hizo reir. Nos besamos y nos sacamos chispas.
Y prosigo... por que mientras dormía, le hice una gran tercera jugada.
Día hábil, por lo tanto, levantarse tarde y con una alguien agradable junto no es más que un grandisimo placer culpable.
Y mis grandes jugadas no fueron suficiente para encontrar mi sostén.

1 comentario:

Sólo son palabras dijo...

ahh yo también quierooo esos amigos... =P


oie y probaste lo de la danza arabe? :p

Un abrazo