martes, 5 de abril de 2016

Principita

Y fin.
Cinco de Abril.
Todo y nada.
La facilidad que tengo para amargarme la vida. Tan simple que pareciera que fuera y tan complicada  que soy yo, o mi límite mental. Cinco de abril y no quiero que nunca, nunca, este secreto se encontrado por alguien. Es uno de los pocos secretos que me quedan.
Cinco de abril y así como hay cosas que terminan y llegan a su fin; esta historia, está recién comenzando. Me siento mala persona pero Oscar aunque fuera un chanta, decía que uno debe permitirse toda clase de emociones; claro! si son parte de lo que sentimos, hay que asumirlas!
Entonces lo voy a decir nada más. Me siento desconfiada, desconfío de las buenas o posibles buenas intenciones que pueda tener la mujer que tiene un hijo de mi hombre. POR QUE MIERDA, LAS COSAS TUVIERON QUE COORDINARSE DE ESA MANERA ??!!
Pareciera que no coincidimos, al menos, en ese momento. Yo lo quiero y lo adoro con mi corazón; pero después de esto, por supuesto que debo dejar de lado la prioridad de pensar en mí, y de tener la atención en mí. Estoy triste, por que la prueba más concreta de que el mundo no gira en torno a mí; como siempre me lo dijo dospé. Dospé tenía razón, finalmente, las atenciones se comparten y yo que soy tan egocéntrica, me duele no tener lo que solicito.
Nueve meses ha durado esta relación tan intensa y llena de misterios. Eso no es nada si pienso que tal vez, tengan que pasar otros nueve para sacar en limpio alguna conclusión por mínima que sea; por negativa o positiva que sea. No quiero que desaparezca ni que las cosas cambien. Las quiero como están y mejor... controlables y cercanas a mí. No se si parece mal o está bien. Soy sincera conmigo en secreto; así  los demás no me juzgan ni me enfrento a la desilusión del amor que Jeypei, tiene por mí. Y es que no quiero que piense que dentro de mi hay pensamientos oscuros, muy oscuros, estoy ocultando una parte importante de mi... que espero que nunca salga de donde siempre debió estar escondida. Me jacto siempre de decir lo que pienso, pero no es cierto. Es sólo una pantalla de mujer ruda que me guardo al bolsillo, cuando ecuaciones de la vida como ésta, me juegan chueco, en donde tengo que poner en juego la critica social o la sinceridad personal. 
De cualquiera de las dos maneras, estoy fuera de training en el área emocional. Con Mister Dospé, siempre supe que no lo iba a lograr, pero insistí y morí por dentro. Y la pequeña semillita que puedo tener ahora, es que quiero que perdure como la rosa del Principito. Egoístamente. Dentro de un cubículo de cristal. 



No hay comentarios: