Hace un año mi cuerpo murió.
Fui tan débil y me empeciné tanto en mantener algo conmigo que nunca me perteneció que mi cuerpo dijo basta. Pasaron años antes de que mi cabeza tuviera un techo emocional, antes de que mi corazón lograra siquiera pensar en dejar ir todo el amor y toda la adicción que tuve. Mi cuerpo se quebró, se acartonó, se partió en millones de pedazos y por supuesto que sangró; con heridas del alma, con heridas, de amor, con heridas de desamor, y con heridas de piel.
Pedí cinco veces, por favor, una eutanasia, por que ya no podía más. Lloré en las mañanas por que tenia que salir vestida...con ropa...y lloraba en las noches por que tenía que dormir, vestida con pijama, y no con ropa. Hace doce meses mi cuerpo estuvo sinmigo. Estuvimos separados. Y vaya que lo estuvimos. Dos personas estuvieron conmigo todos los días que los necesité aunque no quisiera estarlo. Otros, aunque quisieron, yo les dije que no, que no podía, que no quería, que no me preguntaran, que no nada más, y como buena gente, lo entendieron y otros, bueno a los otros se los llevó el diablo de mis emociones. Y con todo lo difícil que ha sido volver a encajar en este cuerpo, asumir lo que me estaba quitando y tomar la decisión de hacer lo que hay que hacer y depender esta vez de algo positivo que me da vida y no de algo que me la estaba quitando desde adentro, eso ha sido magic. Desde mi y desde mi. Doblemente.
