Al año siguiente, así como si nada, me llama y me invita a salir, accedí por que la soledad de mi corazón me lo pidió. Pasamos la noche juntos, sin esperar nada al día siguiente, ni a la semana, ni al mes.
Después de un tiempo no lo he vuelto a ver, trabaja lejos y supongo que puede ser un factor positivo. El punto es que a pesar de que yo creo que pudiese haber sentido algo más definido por él; ya no pasa nada, debido a su obvio interés en mí.
Hoy me habló, dice que me ha extrañado y que ha tenido ganas de verme. Hasta me invitó de vacaciones sin siquiera imaginarse que no he pensado en él todo este tiempo.
Los hombres pueden llegar a ser tan extraños, tanto o más que las mujeres.
Tal vez, lo que él quiere es una novia, alguien con quien comprometerse en una relación un poco más estable y qué sé yo, tener algo seguro. El problema es que yo no quiero ser parte de eso; tampoco quiero romperle el corazón a nadie, por que sé en la totalidad todo lo que duele.
No estoy para ser pareja de nadie. A penas puedo con mi cabeza y con la angustia que me provoca respirar.
No significa que no lo quiera ver más, puedo con eso, de pronto puedo invitarlo a salir y quien sabe, pasarlo bien, pero sería un motivo esperanzador quizás. Ahora mismo pienso como mujer y si me pongo en los zapatos de una; seguramente creería que tengo todas las oportunidades del mundo.
Toda esta situación, me confunde un poco; evidentemente yo le gusto, por lo mismo yo ya no muestro interés. A diferencia de lo que me pasa cuando un hombre pasa dejándome en la nebulosa del interés.
Ciertamente tiene algo de egocentrismo; si consigo que él menos pensado me mire, sabré que no le soy indiferente y que por lo tanto, puedo tenerlo cuando yo quiera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario