"Me sorprende que lo que para mí es tan fácil, para tí
es tan difícil."
Lidiar con los caracteres de los millones de personas con
los que uno se rodea, es complicado para una persona de pensamiento estándar.
Lo que lo hace más abstracto, lo que lo hace más extraño, irracional y pobre de
comprensión son las limitaciones de personalidad. Me importa no traicionarme a
mi misma, es lógico crear lazos poco
profundo para cuando uno se vaya y no me quede con ese vacío que aprendí lo feo
que se siente. Las trucuñuelas de las miradas falsas están por todas partes,
uno nunca sabe si "eres de los
nuestros o estas en contra de mí". Con la facilidad para remar al
contrario de la corriente lógico que me es más claro pensar y aseverar que
estás con los otros. En fan. Estamos solos aquí, en este lugar, tratando de ser
polite, y cayendo en lo que nos es fácil para presentarnos ante el mundo. Mentir.
Dentro de una burbuja
de tres pisos de cemento, las ironías vienen y van. Estamos contemplándonos el
ombligo, asegurando que nuestros opiniones son las correctas, y es simple, las
diferencias están aquí mismo, incluso dentro de nosotros mismos. Sobretodo yo.
Que estoy en medio de la nada de pasividad, en medio de todo lo que se avecina
dentro del huracán más avasallador que mi propio amor.
La sinceridad de mis palabras lo rompe todo me enseñaron a
callar, y aprendí a decir eufemismos como quien dice "no hay plata pal
pan". El sarcasmo de lo decadente me desfigura la cara, cuando TENGO que
decir lo que pienso, con el fin de que ya estoy cansada de dar la otra mejilla,
en realidad, aprendí a que no es lo mío. La paciencia tiene un límite y las
consecuencias son fatales, me cortan la cabeza, se me cansan las alas, se me
acobarda la astucia de querer ser una buena persona. Estamos mi ego y yo, solos
contra mis plegarias de que se calle la boca y evitar que sin lugar a dudas,
haya espacio para la sobredosis de crisis en vulnerabilidad emocional.
Sobretodo para mí cuando es tan verdad lo que siento, y tan mentira que otros
me quieran callar. No voy a repetir la historia de miles de mujeres, miles de
jóvenes trabajadoras que siempre temerosas dicen que si a todo, disque para
evitarse problemas, disque distanciarse de los malos tratos, avanzar hacia la
mejor convivencia y otras porquerías que la sociedad ha inventado para que otro
más salvaje nos coma con zapatos. NO! y digo que no, porque mi opinión es tan
válida como cualquiera otra. Soy yo misma la que me represento, no por mañas y
no tengo miedo de que alguien me ponga caras cuando ofrezco mi opinión. Las
verdades siempre se nos salen por los poros, incluso a los dependientes que con
todo nuestra traición a nosotros mismos, transgredimos lo que sutilmente
pareciera que es por agradar al mundo. La asertividad no es lo mío. Claramente.
Dejo la patá cuando la emocionalidad y la simpleza de decir las cosas, se me
coarta de mi personalidad Borderline.
Quiero yo también evitar problemas, ser invisible, declarar
el pasado como que eso nunca ocurrió, ser obediente y no desafiante. Pero recuerdo, que habemos
dos yo en este cuerpo. Uno sumiso y delicado, y otro avasallador y imprudente.
Pero ambas, somos valientes; y vaya que si. Y aquí estoy, esperando mi
"sentaita", que con o sin eufemismos, me va a doler igual.