Si las vacaciones son para vacacionarlas, debo decir y especificar, que por nada del mundo querían que pasaran los últimos cinco días de mi verano veraniego y bien viajado. Demás está contar que estuve más enamorada que los últimos cinco años. Las debilidades de mi corazón pasaron por alto mi inestabilidad emocional.
Estuve recorriendo imaginariamente en mi cabeza lugares reconditos de Santiago, de Valparaiso, de Barcelona y de Antofagasta, hasta que un día todas esas ciudades estuvieron bajo la planta de mis pies. Unos antes y otras después...
En diciembre, mis deseos de año nuevo, son los mejores para mi y mi corazón descorazonado.
Alguien una vez se me cruzó en mis andanzas, tal vez en el momento que debía suceder o no, eso nadie lo sabe. Tal vez ahora lo se, o tal vez sólo de noche lo sé. Me miró de lejos y yo le dije que bueno con una sorprendente timidez. De la que aún hoy, me sonrojo.
Cuando decidí hacer algo por tenerte cerquita fue sin pensar en las consecuencias de corto plazo. Pero sin duda, que ahora estoy al tanto de las cosas que pudiesen suceder. Yo decido, y quiero estar contigo, con mi topo de ojos cafés casi verdes y de pelo tan enmarañados como los míos.
Aceptaste estar conmigo unos ratitos cortos al día y unas cuentas horas seguidas durante la noche y quiero tanto que se repita... que me mires con ojos raros de incrédulo, de sorprendido, de enamorado tal vez. Las noches fueron largas contigo, bien cerveceadas y besuqueadas. No quise volver a estar sola cuando me salí de la cama y tuve que ponerme la mochila en la espalda y volver a mi casa, donde nadie me esperaba, donde nadie iría a besarme con el cariño que él lo hizo.
Los días de verano en el desierto fueron increíblemente mágicos, sudorosos y estimulados. Ya quiero volver allí, o mejor aún que tú vengas a estar conmigo así pah, de pronto que quieras vivir conmigo, hacer planes conmigo, pasear y hacer esas cosas de las que conversamos todo el tiempo.
Con esto estas mariposas en la guata, quiero que la gente que me escuchó despotricar en contra de los locos, del amor, del despecho, de las mentes distorsionadas, de las malas intenciones, de los desencuentros, de los corazones rotos, de las historias a medias y desencantadas... hoy quiero volver a creer en que alguien que valga la pena si me puede querer a su lado y yo, si soy capaz de entregar ese mismo cariño. Las oportunidades, son oportunidades...en la calle, en un bar, ebrio o sobrio. Solamente hay que estar atento, pendiente, vivo. Escuchar las señales del Universo.
Escuchar señales del Universo...como escuchar olas del mar...como escuchar sonidos quejumbrosos contraídos para que nadie se entero de lo que está pasando por debajo de las sábanas. De esas que le estar con alguien sudando de placer por que lo encuentra caliente.
Estuve enamorada un par de días hasta la última célula de mi cuerpo, lo amé con todo... con todos los pelos, con todas las estrías, con todos los granos extras, y las marcas del sol. Por eso, tal vez no quise irme...por que me sentí amada yo también.
Pero como todo se acaba o empieza después, aquí, en el clima estepárico lluvioso, estoy asustada y mucho, por que no quiero sufrir, por que no quiero sentirme abandonada, por que no quiero sentir que se han burlado de mi. Pero pareciera que así fue.
NO QUIERO HABLAR EN PASADO. NO. NO QUIERO.
Los pensamientos automáticos vuelven... siempre vuelven... no hay manera de escapar... y tal vez eso, es lo más triste.
Que mi mente, finalmente, no sabe, lo que es cierto y lo que inventa.