jueves, 4 de agosto de 2011

Sufridamente*

No sabes lo que pienso, no escuchas lo que digo.



Miras mis manos moverse pero no las sabes leer.



Quiero tu cuerpo y tus dedos entrelazados con los mios.



Quiero verte despertar, y dormir cada noche de verano y cada mañana de invierno. Ver las calles que van de bajada y esas escaleras que tal vez, llegan hasta el cielo.



Tengo sueños recurrentes para ti, que se ocupan en mis horas de descanso.



Te daré pistas verbales, con mi juego mental, para que sólo tú, digas las palabras precisas y yo, simplemente, mirándote a los ojos, diga un SI.



Todo lo que planee desde ahora en adelante, será real.



Basta de pensar que mis pensamientos automáticos se van a volver contra mi.



Mi destino, mi estrellas, mi camino, lo marco yo misma.



Desde hoy, quiero verte, y decirte lo que tengo que decirte.

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