martes, 12 de octubre de 2010

Dios

Señor:
Sé que te parece que sólo acudo a ti, cuando estoy en problemas; pero así me hiciste, y ni tu bendito vino me hace sentir mejor desde que me dejó, desde que quiere a alguien más, desde que dejó de pensar en mi.
Esperaba que me recordaras y que aliviaras un poco mi desesperación, no quiero, otra persona en mi vida, no quiero más amor, no quiero más dinero, no quiero más trabajo, no quiero ser más yo.
He tenido tantas noches con amargura, y otras tantas sin ella. Tantas de amor incandecentes y otras tantas de luna de miel, y aún así, no logro visualizar si es que hay cariño en todo esto.
Yo, te quiero, eso lo sé y tú lo sabes; pero...me quieres tú a mi? eso yo no lo sé y creo que tú tampoco lo sabes.
Me tomare las desesperanza con calma, no te arruinare tu vida fácil y mundana; me daré la media vuelta, como esa noche, y me iré a dormir tempranamente.
Las vueltas de la vida y del desamor son tan estrechas como las venas de mi cuerpo, a veces te quieren con ellos, otras, a penas resisten verte, y eso es lo que nos pasa.
Ya no me quieres. Y esta bien, está permitido, el punto es decirlo cuando es el momento apropiado para no hacerme más pequeño el corazón que a veces, muy de vez en cuando, me late.

No hay comentarios: