Tus miradas fortuitas son terribles para mi cerebro, que supone situaciones que me conviene inventar. Tengo en mi memoria palabras de amor, y gestos de cariño, pero mi convicción no siempre es suficiente para creerles, y creo que es sólo un juego. Quise quererte y te quise, quise tenerte y te tuve, nada fue fácil, y gané un poco la atención de tu parte, que tanto quería. Ahora, todo es diferente, por que tu cuerpo ha dejado a mi cuerpo, por que dices que me quieres mucho es cada despedida, que me extrañas, pero las verdades verdaderas no son atractivas para mi mente enferma.
Ven un día y dime que si quieres estar junto a mi, que la dulzura de tus días son más melosas desde que ves mi reflejo, dame un beso tierno en la frente y piensa que sí puedes lograr tus sueños conmigo.
Yo, la reina de las desiluciones, espera y espera, espera dormida y espera despierta. Puedo calmar mis ansias pero no puedo pensar en un para siempre, resulta que es mucho tiempo.
Me vi en un futuro, contigo, en un dormitorio iluminado por el sol, con cortinas flotantes, con el pelo largo, tal vez con alguien más que tu y yo.
No quiero soñar más, no quiero estar más a tu alcance, ya se me puso el camino dificil para soportarlo.