A menos de un mes que te queda conmigo, los automáticos se acercan, los presiento...se acercan como buitres a mis recuerdos de dulzuras. Así, con mis emociones tan extremas, no me será fácil dejarte ir de mi corazón. Sé que debo hacerlo por mi integridad, por mi amor propio, por mi resquemor a los demás hombres. No quiero a nadie más, podría quedarme contigo bajo las sábanas eternamente, besandonos, como si ese día, fuera nuestro último. Las señales del universos se hacen presente, y hay que respetarles y hacerles caso. Te dejo ir por que estarás mejor, feliz, esperanzado. Los que se van no sufren tanto como los que se quedan. Yo trabajo, me saco la mierda para ser alguien en la vida, y me voy a apaciguar de a poquito; cuando deje de buscarte en la oscuridad, cuando deje de verte por los bares, cuando dejes de besarme por mi color. Te dejo ir con calma por que al menos, se que te acordarás de que alguna vez tuviste a una mujer que le dan gracias tus tonteras, que se cosquillea fácilmente, que te cuida de las borracheras, que baila como nadie, que te besaba rico. La pena se me quedará olvidada, tal vez cuando tengas ganas de llorar, pensare en ti...tal vez aprenda a tragarme el llanto. Es mi mejor opción.
No sé cómo escribir. Me quedo sola de nuevo. Todos con sus cosas. Y yo, en esa casa gigante, con ropa tuya mezclada con la mía. con tu olor en la cama, con tu silla bien puesta en la mesa. Me sudan las manos por que estoy alargando el proceso de la angustia, que no puedo evitar, por que se va una parte de mi vida. Sé que no volverás pronto. Te conozco al menos desde hace un par de años para saber qué s lo que quieres. Me duele la cabeza de esa extraña manera que quiero ignorar. Quiero verte ahora, pero tal vez, lo mejor sea dejar de hacerlo.
Dejar de hacerlo...
No hay mal que dure cien años ...ni cuerpo que lo aguante.
La relación entre mi cabeza y mi corazón no tiene sentido. Ambos piensan por separado. Por eso estoy tan confundida. Desde que nací.