Te escribo en secreto, te miro en secreto, te beso en secreto.
Todo eso y más, cuando nadie más puede siquiera imaginarselo.
No te pido una respuesta de vuelta; tan sólo una sonrisa con cara de niño bueno, de esas que me gustan y me hacen gracia.
Te quiero por estos lados un buen rato, tal vez un par de semanas más o quien sabe, un par de meses más.
Hubo un tiempo que huimos de la gente, yo sobretodo. No por verguenza, no por temor, sólo por capricho...ya sabes, estas locuras de niña mimada que me heredaron mis abuelos.
Ahora es un poco diferente, te ries en mi cara, por que quiero creer que las cosas siguen igual, y no, ahora, en la oscuridad de la noche, en la embriaguez de los bares, en la nebulosa de los transeuntes nocturnos tu y yo, tenemos una historia. A lo mejor nadie sabe de qué se trata. Si es calentura, si es amistad, si es noviazgo. Tal vez un poco de las tres, tal vez, ninguna de las anteriores. Quien sabe.
No me preguntas si te quiero...nunca me has preguntado. No sé si no te interesa o de plano no quieres una respuesta que te haga sentir incómodo. Qué se yo.
Me gustas y no me gustas.
Te quiero y no te quiero querer.
Estas un poco lejos, y te extraño un poco.
A lo mejor cuando yo me fui, tambien me extrañaste así mismo.
Pero eso... no era parte del trato.
Y si te das cuenta... hemos dejado de seguir las reglas de juego.
Más bien, esperaré aquí, sin siquiera mirar tu número de teléfono y esperaré a que tu me extrañes mas que yo.
